-Excelentes palabras capitan. Pero, ¿por qué ha optadó por decirles la verdad? ¿Qué es lo está planeando en realidad?

-Yo… Yo sólo quiero quebrantar esa perturbante armonia que reside en sus mentes. Quiero poder comprender qué es lo que los hace actuar sin siquierea sazonar, quiero descifrar el codigo que la humanidad llama sentimientos.

Algún día podre entender eso que nos hace felices, cansado estoy ya, puesto que la sobriedad de la felicidad es algo que sólo muy pocos logramos disfrutar, algo que, aún siendo uno de ellos, un abstenido, tampoco puedo conllevar.-

¿Qué estoy diciendó?, pensó. Nunca antes había tenido un razonamiento como aquel, ya ni en mis momentos más caros de lucidez. ¿Una confesión? Tal vez. ¿Una rebelión? No. Tan sólo advierto que, al igual que mis palabras, padezco una infima de sentido, de aspiraciones, de sueños, de sentimientos… De vida.

Inspirado en Galileo Gall, personaje de La guerra del fin del Mundo

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